Yo sangro

Dan-ah Kim

 

Soñé que me bañaba bajo un chorro de agua caliente. Y que esa agua caliente era como un arrullo. Se sentía muy bien estar ahí. De repente mi pareja abrió la puerta del baño, y una vergüenza chiquita me atravesó la piel: sobre la tapa del sanitario había dejado unos calzones blancos manchados de sangre. Me seguí bañando, y él, sin decir palabra alguna, abrió la llave del agua caliente del lavamanos y empezó a enjuagarlos. Lo hacía con delicadeza, como si no fueran de algodón sino de papel de arroz. Con sus dedos aplicaba jabón y estregaba la manchita de sangre, que al principio se regaba por todo y luego se diluía. Apenas estuvieron limpios los dejó sobre la tapa del sanitario y entró a la ducha para bañarse conmigo. Me abrazó como si me amara más de lo que yo sé.

Cuando me desperté empecé a recordar a la tía Lola, a la tía Sofía, a la abuela Mercedes, a la abuela Jesusa, a mi madre, a mis primas, a todas las mujeres de mi linaje. Sus ovarios poliquísticos, sus endometriosis, los cólicos menstruales que hemos padecido. Los hijos paridos con dolor, los hijos paridos sin dolor, los abortos o “embarazos malogrados”, como les he oído decir. La menorragia, los úteros extraídos, la preeclamcia, los niños que llegaron y las madres que se fueron.

El amor, el miedo, el dolor. Y otra vez el amor. Y otra vez el miedo. Y otra vez el dolor. Y algunas veces también el pudor, la timidez, el no saber. Y la sangre, la mucha sangre con la que mes tras mes, cada una de nosotras, ha vuelto fecunda esta tierra. Nos recordé a todas y a todas nos bendije, a todas nos desee bien, luz y evolución.

Recordé también que mamá me contó que aunque empezó a menstruar desde los trece años, no le contó a nadie, pues si bien en su casa eran seis mujeres, nunca se hablaba de “esos temas”. Que a los quince años empezó a recoger los pesos que le daban para comprarse su primer paquete de toallas higiénicas. Y que cuando fue a la tienda a comprarlas, al ver tanta gente, mejor se hizo la loca, pues en el pueblo todos se conocían. Leer Más

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Abrazarla

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Padre y madre alcohólicos. Violencia intrafamiliar. Dramas al desayuno, dramas al almuerzo y dramas a la comida. Maltrato al cien. No me digas pues que no tengo derecho a asegurar que, cuando Dios me pidió que escogiera a la familia con la que iba a vivir aquí en la tierra, yo estaba emburundangada. Mija, para haberlos escogido a ellos, yo tenía que estar era pero llevada del putas. Uno conscientemente no escoge a la familia que yo escogí. ¡Noooo!

Dicen que uno antes de nacer elige a sus padres y los aprendizajes que junto a ellos va a vivir. Y yo sí creo que eso es así. Lo que pasa es que a la niña que fui le dieron muy duro, a la adolescente que fui casi la matan y a la jovencita que fui le tocó sacar fuerzas para revelarse y largarse de ahí. Ser hija de ellos ha sido lo más difícil que yo he vivido. Por eso a veces me gusta decir que yo a mi familia la elegí en un estado de consciencia inconsciente.

Lo bueno es que uno crece, mona, y aprende. Aprende a mirar con humor y amor el dolor. Aprende a dejar de quejarse del papá y la mamá que tuvo, por más hijueputas y abusivos que hayan sido. Uno aprende a aceptar, algunos hasta a perdonar aprenden. Y si es muy buen aprendiz también aprende a construir con eso y sobre eso. Porque la mierda también es material de construcción. Material del bueno.

Mi papá y mi mamá solo me dieron un regalo en la vida: la vida. Uno solo y el más importante. Yo me demoré mucho en caer en cuenta de eso, pero el día que lo hice me prometí a mí misma dejar de quejarme y maldecirlos y empezar a bendecirlos. No es fácil, pero ahora cada vez que me llega algún recuerdo de ellos intento decir: “Que donde sea que estén, estén bien. Que donde sea que estén les llegue mi gratitud y mi amor”. Leer Más

Decirlo

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El día en que decidí decirle a mi muchacha que ella no era hija de su papá, me desperté en un charco de miados gigante. Y ella, que había venido a hacerme la visita y a dormir conmigo, quedó boqui abierta. “¿Amá, vos es que estás enferma y no me has dicho nada o qué?”, me preguntó. Y yo me agarré a chillar.

En pijama, en medio del charco de miados y llorando como una culicagada le conté que ella no era hija del desgraciado que creía su papá. Que ella era hija de otro infeliz, un vecino que un día me cogió sola en la finca y me violó.

Yo pensé que mi pobre muchacha se me iba a desmayar o se iba a pegar a llorar conmigo, pero nada. Me salió lo más de verraquita. Me abrazó duro, me dio un piquito en la frente y me dijo: “venga, amacita, parece de ahí”. Ella misma me quitó la pijama, me acompañó hasta el bañó y sacó a asolear el colchón. Y apenas me vio bañadita y lista se me acercó y me volvió a decir: “mami, ¿por qué será que a usted le ha tocado sufrir tanto? Ay, amá, gracias por haberme tenido a pesar de ese dolor y esa humillación tan grande”.

Ese día aproveché para contarle todo. Le dije que Joselo también me había violado, que estar con él había sido una eterna violación. Que me casé con él obligada y que lo único bueno que había tenido en esta vida eran ellos, mis seis hijos. Leer Más

¿Que qué pasó?

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Lo que a veces pasa. Lo que en el mejor de los casos pasa. Que lo sueltas todo porque te reconoces incapaz de seguir cargando con tanto. Que te descuelgas la mochila de las responsabilidades, del deber ser, de las cuentas por pagar, de los miles de compromisos a los que hay que atender y te largas lejos por un rato. Le dijiste: “para” a la juiciosa, a la obediente, a la que todo lo puede y todo lo tiene que hacer y resolver. Te dijiste a vos misma: “ya, ya, ya”. Y eso pasó. Eso fue lo que pasó.

Y después de la pausa, del pare, de soltar la mochila pesada y volverte a conectar con el lado dulce y libre de la vida regresas con las puntitas de los dedos deseosas de poder teclear algo. De teclear por ejemplo: “me extrañé tanto durante todos esos meses de trabajar como loca, de responderle al mundo como loca, pero ya estoy de vuelta. La que canta, la que baila, la que sabe sonreír, la que pare y alumbra la vida en cada respiro. La que escribe desde un lugar intimo y cálido. La que confía en que cada uno de estos pasos han sido, son y serán sagrados. Ha regresado esa, ha encarnado, ha vuelto a mí. Soy la que soy. Soy yo y me celebro”.

Y dirás, aunque es ficción, que escribiste esto mientras caminabas entre el frío de Madero y escuchabas a un organillero tocar algo triste. Dirás eso porque de verdad te habría gustado sentarte ahí, sobre la calle, recostarte en una pared sucia del centro histórico y escribir. Pero no, eres tímida y solo escribes cuando nadie te ve.

Te habría gustado ser invisible para los vendedores ambulantes y para quienes les compraban, y garabatear en algún papel que no hay una “emoción” que te reconforte más que esa de sentirte expatriada. Que ser extranjera te salva. Que al útero de tu madre ya no podés volver, pero que a las calles de esos no lugares del mundo que te han acogido, abrazado, acunado y nutrido siempre podrás regresar para, lejos de tus referentes, rehacerte y renacerte. Leer Más

Ríe

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Me encanta discutir con la autoridad divina.
Según yo, la única autoridad que sabe bien llevar la crítica.
—¿En serio no se te ocurrió nada mejor? —le digo a Dios.
—Que realidad tan chichipata —lo encaro.
—¿Para esto vinimos hasta aquí? —le reprocho.
Y lo único que recibo de Él son carcajadas cósmicas.
Todo vibra.
Dios ríe.
Yo descanso en su buen humor.
—Arbitrario, pero simpático —le digo para concluir con mi arenga.
Él sigue riendo.
Yo río también.

***

Textos: Todaslasquehesido.com
Ilustración: Alessandro Gottardo.

Trump will win

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Trump will win
A slap in the face from Colombia

Carla Giraldo Duque

Many of you will say he won’t. Many of you are certain that this absurd can never become a reality. Many of you want to believe democracy would never tell a joke so cruel. What? President Trump? President of the United States? No, no, no.
But yes, Trump will win.

Polls said that UK would continue in the EU. And there you have it: a country divided because of the knavery of a populist speech that convinced the masses. Polls said Colombian people would vote “Yes” to the peace. And here you have us: a country divided by the pettiness of some politicians who appealed to the deepest fears of Colombians.

Polls say Hillary will win. But no, Trump will win.
And Trump will win because he is a political animal who knows the same Boris Johnson and Alvaro Uribe know: that in the world of visceral emotions is their triumph, that facts and data are not of the masses’ interests, and that you only have to touch their deepest emotions to obtain from them what is wanted.

They dominate all the forms of fear, and are masters of the hate language. They are experts in lying, manipulating, stoking up passions and dividing us brutally. They are the lords of obscene triumphs.

“Lili, the ‘No’ will win”, I said panicking to one of my closest friends the week before of the plebiscite for the Peace Agreements between Colombia’s Government and the Farc guerrilla. “Are you crazy? Don’t be naive. Who would vote ‘No’? The ‘Yes’ has to win”.

The campaign for the ‘No’ in Colombia has been the dirtiest political move in recent times. Also the cruelest of all as it played with hopes of peace in a country that is been engulfed in a 52 year war. A war that has caused at least 220 thousand Colombian deaths and has forced more than 6 million people to leave their homes. The leaders of the “No” option bet on deceiving and creating terror, and they won. Leer Más

TRUMP VA A GANAR

by-heidi-smith

Trump va a ganar
Una cachetada desde Colombia

Carla Giraldo Duque

Muchos de ustedes dirán que no. Muchos de ustedes están seguros de que el absurdo nunca podría llegar a ser realidad. Muchos de ustedes quieren creer que la democracia nunca nos regalaría un chiste tan cruel. ¿Cómo? ¿Trump presidente? ¿Presidente de los Estados Unidos? No, no, no.
Pero sí, Trump va a ganar.

Las encuestas decían que Inglaterra continuaría siendo parte de la Unión Europea. Y ahí lo tienen: un país dividido por la canallada de un discurso populista que convenció a las masas.

Las encuestas decían que los colombianos votarían por el Sí a la paz. Y aquí nos tienen: un país dividido por la mezquindad de unos políticos que apelaron a los miedos más arraigados en los colombianos.

Las encuestas dicen que Hillary va a ganar. Pero no, Trump va a ganar.
Y Trump va a ganar porque es un animal político que sabe lo mismo que Boris Johnson y Álvaro Uribe: que en el mundo de las emociones viscerales está su triunfo, que a las masas no les interesan las razones ni los hechos ni los datos, que a las masas solo hay que tocarles las emociones más profundas para obtener de ellas lo que se quiere.

Dominan las formas del miedo, son maestros del lenguaje del odio, son expertos en mentir, manipular, avivar pasiones y dividirnos con brutalidad. Son los señores de los triunfos obscenos.

“Lili, el No va a ganar”, le dije con pánico a una de mis mejores amigas la semana anterior al plebiscito por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc. “¿Estás loca?, no seas ingenua, ¿quién votaría por el No?, el Sí tiene que ganar”.

En Colombia la campaña por el No ha sido la movida política más sucia de los últimos tiempos. También la más cruel de todas, pues jugó con la esperanza de paz de un país que lleva 52 años en guerra. Una guerra en la que han muerto al menos 220 mil colombianos y que ha obligado a abandonar sus casas a más de seis millones de personas. Los líderes de la campaña del No apostaron a engañar y crear terror y ganaron. Leer Más

¿El paisaje de la paz?

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¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo de paz si nací mujer al pie del Atrato.
Qué voy a saber yo de paz si fui india, negra, campesina y marginada.
Qué voy a saber yo de paz si a todos los míos se los llevó la violencia.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo de paz si nos arrancaron las tierras y la vida.
Si el río grande se tiñó de sangre.
Si pasé trece años secuestrado y nunca conocí a mi único hijo.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo, un estudiante desaparecido.
Un líder comunitario abaleado.
Un soldado caído en Toribio.
Un guerrillero torturado.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo de paz si mi cuerpo sin vida alimentó a los peces.
Qué voy a saber yo de paz si sigo muriendo en una fosa.
Si me mató el hambre y el sin sentido en medio de la selva.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
¿El paisaje de la paz?
No lo conozco.
Pregúnteme mejor por el paisaje de la guerra.
Pregúnteme, pregúnteme que sobre eso sí tengo experiencia y le puedo contar muchas cosas. Leer Más

Sin darse cuenta

egonschieletr.tumblr.com

 

Crecí aquí, rodeada de montañas, vecina de la alcaldía y la iglesia, vecina de la plaza principal de mi pueblo. Y en la época de mayor conflicto, cuando yo todavía era una niña y la guerra se tomó la mayoría de los pueblos vecinos, mi pesadilla más recurrente era una en la que escuchaba a mi mamá gritando: “ya vienen, ya vienen”. En medio del sueño veía y sentía como mi casa y la iglesia explotaban. Me despertaba temblando y llorando.

Una vez llegó el rumor de que el próximo pueblo era el nuestro, que de esa sí no nos salvábamos. Y espantados vimos a los policías de la estación, que quedaba al lado de la alcaldía, sacar cajas llenas de documentos e irse lejos de la plaza principal. Sabíamos que lo hacían para protegernos, porque la guerrilla acostumbraba a llegar tirando pipetas de gas contra ellos.

La estación de policías nueva quedó más cerca del cementerio que de cualquier otra cosa y aunque al pueblo nunca se lo tomó la guerrilla, sí se lo tomaron el miedo y el dolor que llegaron con los vecinos y desplazados de otros pueblos que sufrieron perdidas inmensas.

La guerra no se acabó, pero durante los últimos años se movió de escenario. A nosotros nos dejó respirar, a otros los siguió asfixiando. Seis millones de victimas en 54 años de conflicto entre el Gobierno y la guerrilla, leí en el periódico ayer. Eso es demasiado.

Hubo muertos de todos los bandos y hubo muertos de todas las categorías. Lo que nunca entendimos muchos fue por qué a algunos se los lloraba y a otros se los celebraba. ¿Por qué si somos los mismos? Leer Más

Hace un tiempo escribí

animals-gallery.com

—¿Qué es el amor?
—Una vibración a la altura del corazón.
—¿Y si no es una vibración a la altura del corazón entonces qué?
—Pues entonces puede ser una vibración a la altura de los miedos, los apegos, el egoísmo, el confort, la costumbre, la necesidad de seguridad, el desconcierto, la enfermedad, la soledad… Pero entonces ya no sería amor y no sé si me interese.

Una vibración a la altura del corazón.
Una vibración a la altura del corazón.

Textos: Todaslasquehesido.com
Ilustración: vía animals-gallery.com