Mujer irredenta

hollymills.org.uk

 

Hay quienes piensan
que he celebrado en exceso
los misterios del cuerpo,
la piel y su aroma de fruta.

¡Calla, mujer! me ordenan
No nos aburras más con tu lujuria
Vete a la habitación
Desnúdate
Haz lo que quieras
Pero calla
No lo pregones a los cuatro vientos.

Una mujer es frágil, leve, maternal;
en sus ojos los velos del pudor
la erigen en eterna vestal de todas las virtudes.
Una mujer que goza es un mar agitado
donde solo es posible el naufragio.

Cállate. No hables más de vientres y humedades.
Era quizás aceptable que lo hicieras en la juventud.
Después de todo, en esa época, siempre hay lugar para el desenfreno.
Pero ahora, cállate.

Ya pronto tendrás nietos. Ya no te sientan las pasiones.
No bien pierde la carne su solidez
debes doblar el alma
ir a la Iglesia
tejer escarpines
y apagar la mirada con el forzado decoro de la menopausia. Leer Más

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Años

Akira Kusaka 2

 

Como sé que me pasarán y quiero que me sigan pasando,
voy a pedirles que me hagan más espontánea, sutil y libre.
Que apacigüen la vana pensadera y cada uno de ustedes
traiga luz y fuerza a mis ideas.
Que me ayuden a ejercer en cada momento, aún en los más complicados, el derecho a decir mi verdad.
Que el corazón, poco a poco, vaya tomando posesión de todo y sea lo primero.
Que alcance a profundizar en el ‘Yo’, siendo más consciente del ‘Nosotros’.
Que pueda llegar a ser una tesa en la práctica de la gratitud, la compasión y el amor genuino.
Dejen todas las marcas que quieran en mi piel, adelante.
Al fin y al cabo ya colonizaron mi frente.
Aquí tienen también mi emoción, mi energía, mi mente.
Pero años, por favor.
Que esas marcas sean evolución en mí.
Que estas trochas, rutas y veredas que atraviesan mi vida,
con cada uno de ustedes, me lleven a un mejor lugar.

Textos: Todaslasquehesido.com
Ilustración: Akira Kusaka.

Un hombre

Oamul

 

“Uno nace hombre o mujer”, me dijo algún día uno de mis maestros. “Pero la gran dignidad de llegar a ser humano hay que ganársela”. Ese maestro mío andaba descalzo el mundo, pisaba la tierra en conciencia, sembraba carcajadas a donde iba. Se burlaba de la vanidad en la cara de la vanidad. Se burlaba de la estupidez en la cara de la estupidez. Y luego era capaz de abrazarlas a las dos por igual, y con compasión decirles: bienvenidas, ustedes también hacen parte, ustedes también pertenecen. Ese maestro mío era campesino e indígena. Ese maestro mío lo logró. Él dejó de ser solo un hombre. Él llegó a ser Humano.

Textos: Todaslasquehesido.com
Ilustración: Oamul Lu.
***Mi maestro no usaba traje, no lo necesitaba, él era baquiano en los caminos del ser.