Los Justos

 

 

Para este dulce #AbrilLetrasMil
una lectura de Los Justos, de Jorge Luis Borges.

Ilustración: Andrew Bannecker.
Todaslasquehesido.com

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Cómo aman los hombres

Lieke van der Vorst

 

El hombre primero, papá, amó.
Pero no lo suficiente.
Además maltrató.
Y el espacio destinado para ese amor
quedó como batería a media carga.
15%, se leía en el rostro de la niña.

La mujer primera, mamá, amó.
Tanto que tuvo que haber alcanzado
para llenar cualquier espacio en carencia.
El de él, el de ella, el de todos.
Pero no funciona así.

¿Cómo aman los hombres,
Lila?, le pregunto a una amiga.
Es que creo que no lo sé.

Tú sí sabes.
No, no lo sé.

¿Los hombres aman cocinándote
remolachas en mantequilla para la cena?
¿Aman trayéndote a la cama bolsas con agua caliente
para los cólicos menstruales? Leer Más

SADU

SgtSalt

 

Madame, su mano, madame. Su mano, por favor présteme su mano —me dijo una vez, hace mucho, en un invierno en Rishikesh un astrologo indio.
—Mi religión no me lo permite —le dije, como les decía a todos los que me quería quitar de encima. Pero a él no le importó o no me entendió y aprovechando que estábamos en una callecita estrecha me agarró la mano y empezó a hablar.
—Una mente con luz, una mente bella, una mente sana. Le han dado una mente justa, esa es su bendición. Tener una mente así es un regalo, madame, una mente que sabe distinguir lo verdadero de lo falso, una mente que no cae tan fácil en “maya”. Ecuanimidad, madame, que Dios la bendiga, no me debe nada.

Lo sé, el astrologo indio mintió, pero que gran mentira, que bendita mentira, que santo mentiroso, todo un guru ji él, pues desde ese día he puesto mi intención en encarnar cada una de esas palabras.

Mente con luz, mente bella, mente sana, mente justa, mente que sabe distinguir lo verdadero de lo falso, dijo él, y yo decidí creerle.

Miéntanme más seguido, por favor.
Díganme ahora corazón compasivo, palabra dulce, espíritu generoso.
Díganmelo con tono místico y asegúrenme que ha sido el mismo Dios quien me lo ha mandado a decir. Entonces seguro haré lo posible y lo imposible por encarnarlo, por convertirme en ello.

Benditas mentiras.

Ilustración: vía Pinterest.