Incompatibles

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Llevaba siete meses saliendo con ella cuando mis padres se enteraron y me preguntaron por su fecha de nacimiento. Durante dos meses logré despistarlos argumentando que sí me lo había dicho pero no lo recordaba con claridad y me avergonzaría volvérselo a preguntar. ¿18 de junio, 19 de agosto? Quién sabe.

Intenté restarle toda la importancia posible y hacer bromas al respecto. Pero al tercer mes se pusieron tan serios y severos que tuve que darles lo que pedían: “22 de marzo del 88, 7:00 a.m., Seúl”.

Mi familia es mi tesoro, pero la superstición de mis padres y abuelos es una maldición. Mi hermana mayor es violinista profesional y su primer novio era una buena persona y tenía un buen empleo aquí en Busan. En cualquier familia el hecho de que se amaran y fueran jóvenes responsables y talentosos habría sido suficiente para no intervenir. En mi familia no.

Según mi abuela y mi madre durante generaciones las uniones maritales de nuestra familia han resultado auspiciosas gracias a que se ha seguido el consejo de los adivinos. Entonces si el adivino dice sí es sí y si dice no es no. Y no hay nada por discutir, no hay razón alguna que los haga cambiar de parecer.

“No es una unión auspiciosa para el linaje”, dijo el adivino. Y con eso se terminó la relación de mi hermana y su novio. “No es una unión auspiciosa para el linaje”, dijo el adivino. Y con eso se terminó mi relación con Su. Yo estaba decidido a ignorarlos y no le dije nada a ella. Pero mis padres buscaron a sus padres y les advirtieron sobre lo “inconveniente” que era que siguiéramos juntos.

No hay maldad de por medio, no hay maldad en ellos. Lo que hay es miedo, miedo al fracaso. Por eso no toman ninguna decisión sin antes consultarla y quieren imponernos eso a mi hermana y a mí.

Aquí en Corea las artes adivinatorias son una herencia ancestral, entonces ellos se creen justificados, se sienten respaldados por esa tradición. Están convencidos de que está bien y ni siquiera se lo cuestionan. Claro, entre las nuevas generaciones es diferente. De mis amigos muy pocos suelen visitar al adivino, y los que lo hacen van solo por curiosear o en tiempos de crisis, ante situaciones realmente fuertes que los dejan vulnerables.

Yo no juzgo a mis padres o por lo menos intento no hacerlo, pues sé que son su miedo y su fe ciega lo que los hace actuar de esa manera. Y también sé que lo que tengo que aprender ahora, justo antes de cumplir treinta, es que ser un hijo obediente no es siempre ser un buen hijo. Yo he complacido a mis padres en casi todo, pero no puedo seguir siendo obediente ante algo tan enfermo y dañino. Ellos me aman y yo los amo, pero más me amo a mí mismo.

He hablado con mi hermana, a ella no le cabe en la cabeza vivir fuera de la ley de mis abuelos y padres. Dice que no le importa y que ya encontrará algún hombre al que ellos acepten, después de que el adivino lo apruebe como “una unión auspiciosa para el linaje”.

 

Textos: Todaslasquehesido.com

 

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4 comentarios sobre “Incompatibles

  1. Natalia López

    Qué fuerte! Es muy loco cómo las tradiciones, miedos, prejuicios, etc pueden interferir tanto en el desarrollo de cada persona como ser único y capaz. No queda más que buscarse a sí mismo y ser fuerte a pesar de todo. Un abrazo Carlita

    Le gusta a 1 persona

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