Lanzate

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Mi tía Bea nunca intentó domar su cabello crespo. Para qué peinarlo si estaba segura de que en algún momento de la mañana, la tarde o la noche se iba a volver a descualquierar.

Yo crecí viéndola debatir, controvertir, argumentar, discutir, llevar la contraria, alzar la voz sin pudor y despelucarse. La vi gozando al descubrir la vergüenza y los cachetes colorados del otro. La oí gritar, tirar puertas. Sentirse triunfadora y más grande que el más grande cuando dejaba a su adversario vencido. Y adversario era cualquiera: la abuela, el de los quesitos o la mazamorra, las profesoras de mis primos, los curas, las monjas.

La reconocí siempre rebelde. “Bea la guerrillera”, le decían sus hermanos para hacerla chispear. Y es que en una familia conservadora de tierra fría la personalidad de mi tía era de lo poco que calentaba el ambiente, a veces hasta lo hacía arder.

La historia de mi tía se escribió a las malas. Ella trató a la vida a las patadas y la vida por puro reflejo le respondió a los puños. “Si no fuera tan cachicerrada, si no fuera tan cabecidura, pero es que ni siquiera se le puede hablar, por eso le va como le va”, le oí decir a mi mamá, entristecida, cientos de veces.

Pero, flaca, lo que me estoy preguntando yo hoy es por qué, si vos sos la antítesis de mi tía Bea, tu historia al igual que la de ella a veces parece estarse escribiendo a las malas. ¿Por qué?

¿Por qué si vos sí domaste tus crespos a punta de tratamiento y cepillado? ¿Por qué si nunca te he oído gritar y nunca le has llevado la contraria a nadie? ¿Por qué si no te enfrentaste ni a la autoridad de las monjas ni a la de los profesores ni a la de tu familia ni a ningún otro poder, por mediano o pequeño que fuera?

¿Por qué entonces te veo tan arregladita en las formas y tantas veces despelucada en el alma? La tía Bea pecó por exceso de rebeldía, ¿y vos, flaca, de qué pecás vos?

Ya ensayaste a ser juiciosa. Treinta años siendo obediente. Ya complaciste a todos. Les sonreíste a los niños y a los viejos, a los profetas y a los bandidos. Fuiste amable cuando querías y cuando no. Te tomaste los jugos tibios y con azúcar que tanto odias y dijiste “muchas gracias, estaba muy rico”. Y también te tragaste esa remolacha que casi te hace vomitar. ¿Qué más te vas a tragar?

A la tía Bea le habría venido bien meditar, hacer yoga, pintar mandalas y retirarse por una temporada a una comunidad jainista, santos entre los más santos. Pero a vos que ya sos modelo de moralidad y contención tal vez te vendrían bien otras prácticas igual de sagradas, aunque menos aceptadas por tus miedos.

Lanzate, flaca, no esperés permisos ni aprobación, dejá de querer caerles bien a todos, llevá la contraria, despeinate, meté la pata, sé valiente…
Decinos a todos que “no”.
Y decite a vos misma que “sí”.
Decile que “sí” a lo que soñás y querés.

¿Quién te dijo que el mundo empieza en los prejuicios de tu mamá y termina en las expectativas de tu papá? ¿Quién dijo que entre el mall de oriente y el mall de occidente está escrita tu historia? ¿Quién dijo que las geografías de tu vida están señaladas por las casas de tus familiares?

Vamos, flaca, lanzate al océano de la vida.
Vamos, flaca, permitite explorar otras formas de existir.
Tú sí sabes nadar, tú sí sabes nadar.
Lo que pasa es que tus miedos te han convencido de que lo mejor es chapucear en piscinas de menos de dos metros de profundidad y envuelta en flotadores.
Pero tú sí sabes nadar.

Lanzate, puede que tragués agua, puede que sintás que te ahogás, pero va valer la pena.

Y sé que si fuera más sabia me quedaría en silencio.
Y sé que si fuera más sabia aceptaría que hay perfección en tu vida tal cual es.
Y sé que si fuera más sabia entendería que no hay rutas buenas ni malas, que de todas se aprende.

Pero me faltan años, flaca, y hoy no vibro sabiduría, hoy solo sé vibrar amor y mi amor te sueña libre y feliz.

 

 

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14 comentarios sobre “Lanzate

  1. elvia duarte

    bno yo voy con la tia vea se lo q es ser criticada por atreverte a ser tu misma y por no seguir los reglamentos y las normas sociales , y si flaca atrevete en ocasiones se da uno duro pero se aprende..

    Le gusta a 1 persona

  2. elvia duarte

    bno yo voy con la tia Bea se lo q es ser criticada por atreverte a ser tu misma y por no seguir los reglamentos y las normas sociales , y si flaca atrevete en ocasiones se da uno duro pero se aprende..

    Le gusta a 1 persona

  3. Patricia Alvarez

    Yo me veo continuamente oscilando entre la flaca y la tía bea, espero seguir despelucabdo mis ideas en público más a menudo! Y a ti Carla Giraldo te felicito por tu escrito,me declaro inmediatamente flechada por tu estilo, rompiste de entrada cualquier vestigio de crítico que llevo adentro, siento que encontré un tesoro en tus historias! Desde ya seguidora declarada!

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  4. Diana

    Carla, me encantó. Una historia que nos llena de fortaleza e inspiración para ir por el mundo creyendo en todo lo maravilloso que podemos ser y hacer. Esta mi parte preferida:
    “Lanzate, flaca, no esperés permisos ni aprobación, dejá de querer caerles bien a todos, llevá la contraria, despeinate, meté la pata, sé valiente…
    Decinos a todos que “no”.
    Y decite a vos misma que “sí”.
    Decile que “sí” a lo que soñás y querés.”

    Muchos abrazos de jaguar…

    Le gusta a 1 persona

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