En la radio nos escuchamos…

Radio

 

Este jueves 28 de julio a las 7:00 pm (hora Colombia) todaslasquehesido.com será invitado especial del programa radial La ciudad en voz de mujeres. Si estás en Bogotá nos puedes sintonizar y acompañar en el 88.4 FM y desde cualquier otro lugar del mundo o la “galaxia” en www.subaalaire.com señal en vivo.

Qué gozo compartir sobre Todas las que he sido.
Qué gozo compartir sobre estas geografías humanas.
Nos escuchamos este jueves en la radio.
Abrazos amorosos y agradecidos,
Carla 🙂

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Incompatibles

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Llevaba siete meses saliendo con ella cuando mis padres se enteraron y me preguntaron por su fecha de nacimiento. Durante dos meses logré despistarlos argumentando que sí me lo había dicho pero no lo recordaba con claridad y me avergonzaría volvérselo a preguntar. ¿18 de junio, 19 de agosto? Quién sabe.

Intenté restarle toda la importancia posible y hacer bromas al respecto. Pero al tercer mes se pusieron tan serios y severos que tuve que darles lo que pedían: “22 de marzo del 88, 7:00 a.m., Seúl”.

Mi familia es mi tesoro, pero la superstición de mis padres y abuelos es una maldición. Mi hermana mayor es violinista profesional y su primer novio era una buena persona y tenía un buen empleo aquí en Busan. En cualquier familia el hecho de que se amaran y fueran jóvenes responsables y talentosos habría sido suficiente para no intervenir. En mi familia no.

Según mi abuela y mi madre durante generaciones las uniones maritales de nuestra familia han resultado auspiciosas gracias a que se ha seguido el consejo de los adivinos. Entonces si el adivino dice sí es sí y si dice no es no. Y no hay nada por discutir, no hay razón alguna que los haga cambiar de parecer.

“No es una unión auspiciosa para el linaje”, dijo el adivino. Y con eso se terminó la relación de mi hermana y su novio. “No es una unión auspiciosa para el linaje”, dijo el adivino. Y con eso se terminó mi relación con Su. Yo estaba decidido a ignorarlos y no le dije nada a ella. Pero mis padres buscaron a sus padres y les advirtieron sobre lo “inconveniente” que era que siguiéramos juntos. Leer Más

insights # oo1

Bird-tree-melissa.castrillon1_1

—Ser tía es el estado ideal del ser.
—¿Por qué?
—Pues porque a las tías nos toca la mejor parte. A las tías nos toca el mimo, el gozo, el disfrute.
—Veo. Entonces es mejor ser tía que madre y es mejor ser amigos que novios y es mejor ser novios que esposos y sería entonces mejor no estar caminando por el lecho de este río hasta llegar a la cascada para ser testigos de su grandeza y belleza porque puede ser difícil. Sería entonces mejor creerle siempre al miedo y evadir la aventura de ser humanos y estar vivos, porque es que “es arriesgado”, porque es que “no me quiero equivocar”.
—No, querido, tienes razón. Para ser dioses y perfectos tenemos la eternidad, para ser humanos y equivocarnos solo este instante. Entonces seré valiente.

¡Gracias por ser humanos!
¡Gracias por vivir la vida!
Ilustración: melissacastrillon.bigcartel.com

El monje

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Había estado visitando monumentos y templos budistas durante todo el día, pues la idea era caminar hasta que el cansancio físico terminara por rendir también a mi mente, necia a más no poder durante toda esa semana. Por eso a pesar del cansancio seguía andando, “arreando demonios internos con cada paso”, como me gusta decir en broma.

Cerca del atardecer, después de horas de marcha, vi a lo lejos a un hombre pequeño que parecía estar barriendo la montaña. Me resultó tan bonita esa imagen que me acerqué para verlo con claridad. Era un monje que vivía en una cueva, cerca al camino principal. Le calculé más de sesenta años.

Él me saludó muy amable y me invitó, a punta de señas, a compartir una sopa en su cueva. Se lo agradecí, lo seguí, entré en la cueva y me senté sobre una piedra mientras él me servía la sopa que tenía hirviendo sobre el fuego.

Qué frío que hacía ahí dentro, y que caliente y simple que estaba esa sopa. Yo soplaba y sorbía, soplaba y sorbía. Y repasaba las filtraciones de agua que empapaban las paredes de roca. “¡Pufff!, qué difícil, qué retador tenía que ser vivir ahí solo, ser un renunciante, pasar frío y seguramente también hambre”, pensé.

El monje, que se había quedado cerca al fuego, acomodaba la leña y de cuando en cuando me miraba en silencio, hasta que en un momento escuché su voz. “You and me, good, good, very very good”. Seguro puse cara de no comprender nada, porque para hacerse entender mejor sacó un condón de su traje escarlata y señalándome a mí y señalándose a él volvió a decir: “you and me, good, good, very good, very good, very auspicious”. Leer Más

Lanzate

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Mi tía Bea nunca intentó domar su cabello crespo. Para qué peinarlo si estaba segura de que en algún momento de la mañana, la tarde o la noche se iba a volver a descualquierar.

Yo crecí viéndola debatir, controvertir, argumentar, discutir, llevar la contraria, alzar la voz sin pudor y despelucarse. La vi gozando al descubrir la vergüenza y los cachetes colorados del otro. La oí gritar, tirar puertas. Sentirse triunfadora y más grande que el más grande cuando dejaba a su adversario vencido. Y adversario era cualquiera: la abuela, el de los quesitos o la mazamorra, las profesoras de mis primos, los curas, las monjas.

La reconocí siempre rebelde. “Bea la guerrillera”, le decían sus hermanos para hacerla chispear. Y es que en una familia conservadora de tierra fría la personalidad de mi tía era de lo poco que calentaba el ambiente, a veces hasta lo hacía arder.

La historia de mi tía se escribió a las malas. Ella trató a la vida a las patadas y la vida por puro reflejo le respondió a los puños. “Si no fuera tan cachicerrada, si no fuera tan cabecidura, pero es que ni siquiera se le puede hablar, por eso le va como le va”, le oí decir a mi mamá, entristecida, cientos de veces.

Pero, flaca, lo que me estoy preguntando yo hoy es por qué, si vos sos la antítesis de mi tía Bea, tu historia al igual que la de ella a veces parece estarse escribiendo a las malas. ¿Por qué? Leer Más

Mi ternerito

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Cuando me gradué del colegio mis papás y mis tíos recogieron plata y me regalaron un computador nuevecito. Yo trajiné con ese aparato unos meses, pero me convencí de que el estudio no me gustaba. Estudiar no era lo mío y yo me estaba era desgastando.

Pero, mija, como Dios a uno no lo desampara, un día me encontré con un milagro disfrazado de ternero. Ay, cuando yo vi ese ternerito me enamoré y supe qué era lo que tenía que hacer. Yo vendí de una ese verraco computador y me compré mi ternero.

En la casa me echaron cantaleta y me dijeron dizque montañera, ignorante y yo no sé qué más. Pero yo sí le digo una cosa, eso ha sido lo mejor que yo he hecho en mi vida. Esos computadores valen un montón cuando uno los compra, piden su mantenimiento y arreglo, y cuando uno los va a vender no valen nada. En cambio ese ternerito se convirtió en vaca, me dio crías y aquí sigo teniendo mi entradita con lo que ella me da. Eso sí es una belleza.