El hermano mayor

6

 

—¿Qué es eso?
—Un libro.
—Qué curioso, ¿cubriste las tapas con periódico?
—Sí, es una novela prohibida.
—¿Prohibida? Eso ya ni existe.
—Sí, una novela gay. No quiero que la vean en el trabajo y mucho menos en mi casa.
—Entiendo.
—Sí, es todo un tema. He vivido solo durante los últimos cinco años, pero hace un par de meses mi papá cayó enfermo y tuve que regresar a vivir con ellos para apoyarlos. Así que ahora tengo que estar más atento a mis comportamientos y a no dejar a la vista nada que me delate.
—Pero son tu familia, algo sospecharán.
—No, nunca. En mi familia la homosexualidad es equivalente al cáncer, saben que existe, pero están convencidos de que es algo que les pasa a otros, nunca a ellos.
—¿Y has pensado en decirles?
—No es una opción para mí. No en mi familia. No en mi contexto social.
—Entiendo.

No sé si sabes, pero aquí las mujeres deben ser las primeras de la familia en casarse. Esa es la tradición. Y es responsabilidad de los hermanos varones ayudar a los padres a conseguir buenos esposos para sus hermanas. En casa somos cinco, dos mujeres y tres hombres. Yo apoyé a mis padres con la dote de mis hermanas y afortunadamente ambas pudieron casarse con buenos hombres.

Después de que las mujeres de la familia contraen matrimonio los hombres también pueden hacerlo, pero en orden de nacimiento. Y como yo soy el mayor y no pienso casarme, mis hermanos viven enojados conmigo. Ellos tienen novias, pero no la autorización de mis padres, pues según ellos yo tengo que ser el primero.

Nunca me casaría con una mujer, no sería capaz de hacerlo. Llevo años diciéndoles a mis padres que los tiempos han cambiado y que ahora hay muchos hombres y mujeres que prefieren vivir solos, ser solteros, que por favor les permitan a mis hermanos casarse. Pero no, ellos son tercos en su tradición.

Más o menos cada año me organizan reuniones para presentarme posibles esposas. Para mí es algo profundamente incómodo, desgastante y doloroso. Les ruego que no lo hagan, pero no entienden. Creen que cambiaré de opinión cuando conozca a la mujer correcta. Eso y el negarles a mis hermanos la bendición para sus matrimonios son sus mejores tácticas para presionarme.

Yo por eso trato de estar alejado de ellos. Pero ahora que mi padre está enfermo y he tenido que regresar a vivir a su casa es muy difícil. Mis hermanos viven ahí y están todo el tiempo sobre mí, molestando, reclamando, presionando. Por eso debo cuidarme de lo que llevo a casa.

Este libro me encanta, es como una novela de Jane Austen, pero gay. Me hace suspirar, lagrimear, sonreír, soñar y olvidarme del drama en que se ha convertido mi vida por estos días. Es como mi libro de poder, mi fuerza, mi texto sagrado.

 

Textos: Todaslasquehesido.com

 

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