Adonde haya un río

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Leí este poema.
Sentí que se quedó cerca.

***

Supe de cosas que iba a querer hacer sola.
Presenciar la noche y su luz apagada
huir de las estrellas
palpar la textura de los bichos muertos
tocar el agua cuando hierve
dorarme la piel al sol
como si fuera el cuero
de los animales del desierto,
entibiar la leche de un hijo
salir corriendo sin rumbo
adorar mi desnudez
subirme al auto y darle arranque,
llevarme adonde haya un río.
Detenerme en la oscuridad
no ver nada por un rato,
amamantar
llorar con volumen alto
hasta quedarme sin escucha.
Soltar la mano de mamá
salir sin heridas
sangrar sin cicatriz.
Supe que no habría nadie más
que este corazón mío que late
y mi silencio para oírlo quedarse
cerca,
como un maullido
como una luz que no encandila.

Un poema de Natalia Romero.
http://todaslascostas.blogspot.com.co/
Ilustración: Rose Wong.

Abrazarla

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Padre y madre alcohólicos. Violencia intrafamiliar. Dramas al desayuno, dramas al almuerzo y dramas a la comida. Maltrato al cien. No me digas pues que no tengo derecho a asegurar que, cuando Dios me pidió que escogiera a la familia con la que iba a vivir aquí en la tierra, yo estaba emburundangada. Mija, para haberlos escogido a ellos, yo tenía que estar era pero llevada del putas. Uno conscientemente no escoge a la familia que yo escogí. ¡Noooo!

Dicen que uno antes de nacer elige a sus padres y los aprendizajes que junto a ellos va a vivir. Y yo sí creo que eso es así. Lo que pasa es que a la niña que fui le dieron muy duro, a la adolescente que fui casi la matan y a la jovencita que fui le tocó sacar fuerzas para revelarse y largarse de ahí. Ser hija de ellos ha sido lo más difícil que yo he vivido. Por eso a veces me gusta decir que yo a mi familia la elegí en un estado de consciencia inconsciente.

Lo bueno es que uno crece, mona, y aprende. Aprende a mirar con humor y amor el dolor. Aprende a dejar de quejarse del papá y la mamá que tuvo, por más hijueputas y abusivos que hayan sido. Uno aprende a aceptar, algunos hasta a perdonar aprenden. Y si es muy buen aprendiz también aprende a construir con eso y sobre eso. Porque la mierda también es material de construcción. Material del bueno.

Mi papá y mi mamá solo me dieron un regalo en la vida: la vida. Uno solo y el más importante. Yo me demoré mucho en caer en cuenta de eso, pero el día que lo hice me prometí a mí misma dejar de quejarme y maldecirlos y empezar a bendecirlos. No es fácil, pero ahora cada vez que me llega algún recuerdo de ellos intento decir: “Que donde sea que estén, estén bien. Que donde sea que estén les llegue mi gratitud y mi amor”. Leer Más

Decirlo

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El día en que decidí decirle a mi muchacha que ella no era hija de su papá, me desperté en un charco de miados gigante. Y ella, que había venido a hacerme la visita y a dormir conmigo, quedó boqui abierta. “¿Amá, vos es que estás enferma y no me has dicho nada o qué?”, me preguntó. Y yo me agarré a chillar.

En pijama, en medio del charco de miados y llorando como una culicagada le conté que ella no era hija del desgraciado que creía su papá. Que ella era hija de otro infeliz, un vecino que un día me cogió sola en la finca y me violó.

Yo pensé que mi pobre muchacha se me iba a desmayar o se iba a pegar a llorar conmigo, pero nada. Me salió lo más de verraquita. Me abrazó duro, me dio un piquito en la frente y me dijo: “venga, amacita, parece de ahí”. Ella misma me quitó la pijama, me acompañó hasta el bañó y sacó a asolear el colchón. Y apenas me vio bañadita y lista se me acercó y me volvió a decir: “mami, ¿por qué será que a usted le ha tocado sufrir tanto? Ay, amá, gracias por haberme tenido a pesar de ese dolor y esa humillación tan grande”.

Ese día aproveché para contarle todo. Le dije que Joselo también me había violado, que estar con él había sido una eterna violación. Que me casé con él obligada y que lo único bueno que había tenido en esta vida eran ellos, mis seis hijos. Leer Más

¿Que qué pasó?

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Lo que a veces pasa. Lo que en el mejor de los casos pasa. Que lo sueltas todo porque te reconoces incapaz de seguir cargando con tanto. Que te descuelgas la mochila de las responsabilidades, del deber ser, de las cuentas por pagar, de los miles de compromisos a los que hay que atender y te largas lejos por un rato. Le dijiste: “para” a la juiciosa, a la obediente, a la que todo lo puede y todo lo tiene que hacer y resolver. Te dijiste a vos misma: “ya, ya, ya”. Y eso pasó. Eso fue lo que pasó.

Y después de la pausa, del pare, de soltar la mochila pesada y volverte a conectar con el lado dulce y libre de la vida regresas con las puntitas de los dedos deseosas de poder teclear algo. De teclear por ejemplo: “me extrañé tanto durante todos esos meses de trabajar como loca, de responderle al mundo como loca, pero ya estoy de vuelta. La que canta, la que baila, la que sabe sonreír, la que pare y alumbra la vida en cada respiro. La que escribe desde un lugar intimo y cálido. La que confía en que cada uno de estos pasos han sido, son y serán sagrados. Ha regresado esa, ha encarnado, ha vuelto a mí. Soy la que soy. Soy yo y me celebro”.

Y dirás, aunque es ficción, que escribiste esto mientras caminabas entre el frío de Madero y escuchabas a un organillero tocar algo triste. Dirás eso porque de verdad te habría gustado sentarte ahí, sobre la calle, recostarte en una pared sucia del centro histórico y escribir. Pero no, eres tímida y solo escribes cuando nadie te ve.

Te habría gustado ser invisible para los vendedores ambulantes y para quienes les compraban, y garabatear en algún papel que no hay una “emoción” que te reconforte más que esa de sentirte expatriada. Que ser extranjera te salva. Que al útero de tu madre ya no podés volver, pero que a las calles de esos no lugares del mundo que te han acogido, abrazado, acunado y nutrido siempre podrás regresar para, lejos de tus referentes, rehacerte y renacerte. Leer Más

Casi siempre sí

 

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Es lindo, me he encariñado con él. Le he dedicado los últimos seis meses de mi vida. Y sí, tengo puro potencial amoroso. Soy puro potencial amoroso. Puedo amarlo a él como he amado a tantos hombres y mujeres, a tantos paisajes y ciudades. Entonces ahora sé que la pregunta que debo hacerme a mí misma no es si lo amo o si podría llegar a amarlo, porque en mi caso la respuesta es casi siempre sí. Es más, corro el riesgo de que si comparto por un periodo razonable de tiempo con algún “nefastico”, empezaré a sicoanalizarlo, a tratar de entender de dónde viene su malísima leche y a verlo con compasión. Así soy. Por eso de ahora en adelante no me preguntaré si lo amo o si puedo llegar a amarlo tal como es, porque no se trata de él, sino de mí. Entonces me preguntaré, ¿de verdad me conviene amarlo? ¿Amarlo a él es amoroso conmigo misma? Por suerte la respuesta siempre puede ser: sí. Sí voy a amarlo, pero desde bien bien lejos.

—Me dijo ella—

Ilustración: Hilda Palafox.
Textos: Todaslasquehesido.com

Insights #003

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Me encanta discutir con la autoridad divina.
Según yo, la única autoridad que sabe bien llevar la crítica.
—¿En serio no se te ocurrió nada mejor? —le digo a Dios.
—Que realidad tan chichipata —lo encaro.
—¿Para esto vinimos hasta aquí? —le reprocho.
Y lo único que recibo de Él son carcajadas cósmicas.
Todo vibra.
Dios ríe.
Yo descanso en su buen humor.
—Arbitrario, pero simpático —le digo para concluir con mi arenga.
Él sigue riendo.
Yo río también.

***

Textos: Todaslasquehesido.com
Ilustración: Alessandro Gottardo.

Constellations

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Soy ese poema que siempre quise escribir.
Esas líneas para las que nunca pensé llegaría a estar lista.
Soy puras palabras, frases y párrafos imperfectos.
Qué suerte.

Para qué ser perfecta si se puede ser real.

***
De mi libreta de notas.
Textos elegidos al azar.
Todaslasquehesido.com

Artwork: “Constellations” by Ilonka Karasz.

Trump will win

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Trump will win
A slap in the face from Colombia

Carla Giraldo Duque

Many of you will say he won’t. Many of you are certain that this absurd can never become a reality. Many of you want to believe democracy would never tell a joke so cruel. What? President Trump? President of the United States? No, no, no.
But yes, Trump will win.

Polls said that UK would continue in the EU. And there you have it: a country divided because of the knavery of a populist speech that convinced the masses. Polls said Colombian people would vote “Yes” to the peace. And here you have us: a country divided by the pettiness of some politicians who appealed to the deepest fears of Colombians.

Polls say Hillary will win. But no, Trump will win.
And Trump will win because he is a political animal who knows the same Boris Johnson and Alvaro Uribe know: that in the world of visceral emotions is their triumph, that facts and data are not of the masses’ interests, and that you only have to touch their deepest emotions to obtain from them what is wanted.

They dominate all the forms of fear, and are masters of the hate language. They are experts in lying, manipulating, stoking up passions and dividing us brutally. They are the lords of obscene triumphs.

“Lili, the ‘No’ will win”, I said panicking to one of my closest friends the week before of the plebiscite for the Peace Agreements between Colombia’s Government and the Farc guerrilla. “Are you crazy? Don’t be naive. Who would vote ‘No’? The ‘Yes’ has to win”.

The campaign for the ‘No’ in Colombia has been the dirtiest political move in recent times. Also the cruelest of all as it played with hopes of peace in a country that is been engulfed in a 52 year war. A war that has caused at least 220 thousand Colombian deaths and has forced more than 6 million people to leave their homes. The leaders of the “No” option bet on deceiving and creating terror, and they won. Leer Más

TRUMP VA A GANAR

by-heidi-smith

Trump va a ganar
Una cachetada desde Colombia

Carla Giraldo Duque

Muchos de ustedes dirán que no. Muchos de ustedes están seguros de que el absurdo nunca podría llegar a ser realidad. Muchos de ustedes quieren creer que la democracia nunca nos regalaría un chiste tan cruel. ¿Cómo? ¿Trump presidente? ¿Presidente de los Estados Unidos? No, no, no.
Pero sí, Trump va a ganar.

Las encuestas decían que Inglaterra continuaría siendo parte de la Unión Europea. Y ahí lo tienen: un país dividido por la canallada de un discurso populista que convenció a las masas.

Las encuestas decían que los colombianos votarían por el Sí a la paz. Y aquí nos tienen: un país dividido por la mezquindad de unos políticos que apelaron a los miedos más arraigados en los colombianos.

Las encuestas dicen que Hillary va a ganar. Pero no, Trump va a ganar.
Y Trump va a ganar porque es un animal político que sabe lo mismo que Boris Johnson y Álvaro Uribe: que en el mundo de las emociones viscerales está su triunfo, que a las masas no les interesan las razones ni los hechos ni los datos, que a las masas solo hay que tocarles las emociones más profundas para obtener de ellas lo que se quiere.

Dominan las formas del miedo, son maestros del lenguaje del odio, son expertos en mentir, manipular, avivar pasiones y dividirnos con brutalidad. Son los señores de los triunfos obscenos.

“Lili, el No va a ganar”, le dije con pánico a una de mis mejores amigas la semana anterior al plebiscito por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Farc. “¿Estás loca?, no seas ingenua, ¿quién votaría por el No?, el Sí tiene que ganar”.

En Colombia la campaña por el No ha sido la movida política más sucia de los últimos tiempos. También la más cruel de todas, pues jugó con la esperanza de paz de un país que lleva 52 años en guerra. Una guerra en la que han muerto al menos 220 mil colombianos y que ha obligado a abandonar sus casas a más de seis millones de personas. Los líderes de la campaña del No apostaron a engañar y crear terror y ganaron. Leer Más

¿El paisaje de la paz?

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¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo de paz si nací mujer al pie del Atrato.
Qué voy a saber yo de paz si fui india, negra, campesina y marginada.
Qué voy a saber yo de paz si a todos los míos se los llevó la violencia.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo de paz si nos arrancaron las tierras y la vida.
Si el río grande se tiñó de sangre.
Si pasé trece años secuestrado y nunca conocí a mi único hijo.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo, un estudiante desaparecido.
Un líder comunitario abaleado.
Un soldado caído en Toribio.
Un guerrillero torturado.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
Qué voy a saber yo de paz si mi cuerpo sin vida alimentó a los peces.
Qué voy a saber yo de paz si sigo muriendo en una fosa.
Si me mató el hambre y el sin sentido en medio de la selva.

¿El paisaje de la paz?
Yo no sé lo que es eso.
¿El paisaje de la paz?
No lo conozco.
Pregúnteme mejor por el paisaje de la guerra.
Pregúnteme, pregúnteme que sobre eso sí tengo experiencia y le puedo contar muchas cosas. Leer Más